En realidad no sé por qué me emociona tanto cumplir años.
De pequeña recuerdo que cuando se acercaba el día, mi mamá me solía preguntar qué personaje me había gustado ese año para comenzar a preparar con total dedicación y detalle mis invitaciones, pastel, piñata y bolsitas con mi caricatura preferida.
Cuando ya tuve la posibilidad de preparar mis propias fiestas, creo que asimilé –y exponencié- su emoción, además de apropiarme de ese singular 8 de septiembre oficialmente como mi día. Y sí, a estas alturas he llegado a ser como ésas de 7 años que están eufóricas tachando el calendario hasta que llega el día de su cumpleaños.
Para algunos, si no es que para la mayoría, mi actitud intensa precumpleañera tilda en lo infantil. La verdad es que muy en el fondo me gusta mantener a esa niña emocionada por disfrutar como si fuera lo más importante de todo el mundo ese peculiar día generalmente nublado y algunas veces, lluvioso.
Alguna vez llegué a comparar mi excesiva emoción por mi cumpleaños con la emoción que conlleva la frase coreada del “5, 4, 3, 2, 1…” que la mayoría de mis amigos siente cuando reciben el año nuevo, por lo que significa: un momento propicio para repasar lo aprendido en el año y recorrer las nuevas experiencias vividas, además de ser una oportunidad de renovación, de reflexión, de celebrar la vida per sé y de ver la realidad con ojos nuevos.
Por esto y más, ¡feliz cumpleaños a mí!
jueves 8 de septiembre de 2011
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Feliz cumpleaños
felicidades, buena vibra!
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