viernes 6 de noviembre de 2009

Olas del mar

Después de conocer una mina subterránea mexicana digna para material de documental premiado, llego luego de un largo día a un hotel en Aquila, un pueblito costero de Michoacán.

Entro al cuarto, pero el teléfono fijo no sirve, no hay Internet ni señal de ninguna compañía de telefonía móvil. Recorro con mi mirada el peculiar cuarto que me recuerda un poquitín a mi exdepa buscando algo que me tranquilice y lo encuentro. ¡Hay tele! Dejo mi maleta y voy rumbo al control remoto. Mmm… o las pilas ya valieron o no funciona el control. Le pierdo un poco el sentido a prender la tele y cambiar canales pegada al monitor sin la "diversión" del zapping tradicional nocturno.

Estoy en un cuarto en donde no me puedo conectar a nada, ni mensajear o llamar a nadie.

El ruido rutinario que tanto quiero evitar, y que suelo olvidar que quiero evitarlo, se fue y me di permiso para captar algo que casi paso por alto. Entre tanto ajetreo, ¡cómo se me pudo pasar que estoy en una playa!

¿Qué tiene el mar que tranquiliza, hipnotiza y hasta excita en cierto punto? O es el vaivén infinito, el sonido poderoso, la gracia de sentirme inmersa en una parte especial del universo o la emocionante sensación por estar cerca de algo que no tengo todos los días.

¡Sepa! Lo único que sé es que desde mi cuarto me arrullan las olas del Pacífico, mientras yo me quiero llevar un pedacito de mar.

domingo 6 de septiembre de 2009

"No arms, no legs, no worries"

Eran las 5:00 de la mañana cuando estaba en el aeropuerto de Guatemala esperando mi vuelo al DF.

¿Qué posibilidades había que en ese día, a esa hora y en esa misma sala me encontrara con el australiano Nick Vujicic? No lo pensé dos veces y lo fui a saludar para tomarme una foto con él, como toda una groupie.

Después de que platicamos un rato me devolví a mi lugar de espera, experimentando el mismo shock que cuando lo vi meses atrás en YouTube al contrastar mi previo fastidio matutino con su gran entusiasmo y sonrisa de oreja a oreja que tenía grabada en su rostro.

Mi mente iba a mil por hora mientras lo vi pasear por la sala y visitar algunas duty-free en su sillita de ruedas todo feliz.

"Uts… y yo quejándome por haberme tenido que levantar temprano", pensé mientras todo se ponía en perspectiva para darme cuenta de la cantidad de frustración, nostalgia y queja que creo por tanta estupidez.

Nick, sin brazos y sin piernas, vive para eso, para sembrar la inquietud de que, pase lo que pase, siempre va a existir la opción de disfrutar la vida a tope y que cada quien se pone los límites que le da la gana.

Confieso que la euforia por valorar mi realidad permaneció por un par de días hasta que la rutina hizo de las suyas y llegué al mismo punto de antes.

Pero hay algo que me dejaron sus palabras y que también aprendí de mi media naranja: yo decido qué actitud tomar ante todo lo que me pasa.


Vean el video de nick. Speechless!

miércoles 19 de agosto de 2009

Be happy!

“No te permitas pensar nada negativo por una semana”, me dijo la mujer con un semblante de ésos tranquilos que casi no se ven, mientras tenía de fondo una música que me llevaba a un grado de relajación a nivel del mar.

Se quedó esperando mi respuesta en mi mirada y casi estoy segura de que se sorprendió cuando le dije con certeza: “Hecho, en una semana hablamos, ¿verdad?”. “¡Claro!”, me contestó con una sincera sonrisa mientras limpiaba unos imanes que estaban sobre una cama.

Me retiré del lugar pensando el reto al que me enfrentaba y que estaba dispuesta a lograr. “O sea, ¿qué se cree para pensar que no lo voy a cumplir?”. Oh, oh, no habían pasado ni 10 minutos y ya había un dejo altanero –negativo, al fin y al cabo- en mi pensamiento.

“A la”, pensé en voz alta, mientras me daba cuenta de que estaba a punto de aventarme otro comentario negativo pensando que no estaba tan fácil y no lo iba a lograr.

Al día siguiente, muy consciente de mi ardua labor semanal positiva, desde muy temprano me percaté de una inercia general de todos: en las noticias, los comentaristas se quejaban de la mala administración en las altas esferas del gobierno; en el camino, un par de coches se mentaron la madre con sus claxon y llegando al trabajo, alguno comentó lo mala que había sido una peli de estreno.

¿Y apenas son las 10 de la mañana? Casi todo el día fue un luchar constante entre quejas, “áreas de oportunidad”, manifestaciones de inconformidad y negativismo míos y de mi entorno que me saturé de repetir a mil por hora mi frase positiva colchón que me dio la doctora.

Fue casi al final de la noche que vi la luz cuando en su cena de cumple, mi papá me sugirió: “¿Y por qué no, en vez de ponerte de plazo toda una semana, te pones una cierta cantidad de horas?”.

Y es así como llegué casi al punto de los AA, en donde intento mantener mi objetivo al decir: “El día de hoy voy a ser positiva”… y hasta esta hora, creo que voy por buen camino.

=)

lunes 10 de agosto de 2009

Efecto mariposa

Podría vivir en Canadá trabajando en una florería, mientras los fines de semana soy voluntaria en una asociación en contra de las pruebas nucleares en Alaska.

O ser una feliz ama de casa con tres pequeñines viviendo a dos colonias de donde mis papás y dando clases de fotografía en talleres sabatinos.

O ser instructora de buceo que trabaja en los resorts en donde están los mejores arrecifes del mundo, mientras actualizo mi página de viajeros.

O quizá una empresaria con una consultoría de servicios integrales, y en mis ratos libres, una saxofonista de un grupo de jazz contemporáneo.

¿Qué fue lo que me hizo estar aquí y ahora?

No quiero pensar que soy una víctima del destino porque considero que mi estado actual depende de mis decisiones tomadas y elecciones de las Ys en mi camino.

Si bien creo que mi rol en la realidad tiende a ser activo, sé que hay situaciones que estuvieron fuera de mi alcance y que influyeron para tener lo que tengo y ser lo que soy.

¿Por qué justo me tuvo que dar clases en secundaria una maestra fan de la literatura que me inculcó el placer de escribir? ¿Cómo coincidí con mi media naranja para asistir a una boda de la cual no tenía invitación? ¿Cómo es que estuve en el momento indicado cuando una empresa de Seattle necesitaba a una editora?

Desde que recuerdo, siempre me ha causado curiosidad saber si es que realmente existen factores específicos que determinan alguna realidad en base a un tinte optimista de la teoría del caos.

Si fuera así, ¿sería posible que sobre el efecto mariposa se cumpla la ley de la atracción?

miércoles 24 de junio de 2009

Tu peor es nada

Hay algo. No sé qué es, pero hay algo que cuando veo parejas, sé que lo que tienen es de a deveras. No es la chispa del primer mes, sino algo más que se nota fácil y con lo que me identifico.

Como que encajan o tienen alguna mirada de complicidad. No es que tengan que estar encima del otro, pero es algo que se nota.

No sé qué tan relevante sea que ese “algo” lo he notado como en la mitad de las parejas de mis amigos y conocidos.

A los demás, después de escuchar historias, sentires y anécdotas, me pregunto o les pregunto: “¿y entonces por qué sigues con ella?

Estas semanas he escuchado mucho sobre historias que dejan la sensación de que están con su “peor es nada” porque así debe ser, por lealtad, porque piensan que no habrá nadie más bueno o porque el reloj biológico empieza a sonar. ¿Es que acaso realmente se piensa que no existe algo mejor?

No es cuestión de ponerse realistas y hacerse creer que no existe el príncipe ni la princesa, sino de sentir que podría pasarles lo mismo que la canción “Tarde - Sin daños a terceros” de Arjona (juro que no soy fan y que es la única canción que me parece completa):

“Y ahi va uno de tonto / por desesperado / confundiendo amor con compañía / y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja / te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón”.

Si sólo tenemos una vida, en caso de que se decida hacerla en pareja, ¿por qué no esperar y hacerla con alguien que te llene en todos los sentidos? ¿Será sólo miedo a estar solo?